Los pequeños fragmentos visuales que somos

AutoretratoSólo podemos fotografiar lo que somos- Antoine D’Agata

Esa fue una de las ideas que más caló en mi cuando hice el taller de fotoperiodismo con Lúrdes Basolí hace un par de meses. Nuestra fotos, las que en verdad valen la pena, hablan de nosotros y nos delatan porque dejamos algo (o tal vez mucho) de nosotros en ellas. La conexión de nosotros con nuestros sujetos, sean cuales sean, no se puede ocultar. No se debe ocultar porque para eso estamos en esto. Un autorretrato, nuestra familia, un perfecto extraño que vimos en la calle son parte de uno como fotógrafo porque el instante del click fue compartido.

Otra idea que va de la mano con que solo podemos fotografiar lo que somos es que no existe la fotografía “desde afuera”, o en términos fotográficos más tradicionales “si tu imagen no es lo suficientemente buenas es porque no estabas lo suficientemente cerca”-Robert Capa. Uno debe pertenecer al ambiente donde se toman las fotos. Fusionarse con él, “estar adentro”. De esa manera, se toman fotos que comunican y hacen sentir. Uno no puede hablar de lo que no conoce y “estar afuera”. Capa siempre hablaba de acercase y muchas veces se le toma muy literalmente. Es verdad que uno debe acercase físicamente. De esa manera, podemos entender mejor lo que vemos. Pero, creo que las palabras de Capa hablan de algo mucho mas significativo que la cercanía física: la cercanía emocional. Se debe estar conectado emocionalmente con nuestra historia. Si no, las fotos no llevarán el mensaje que queremos.

Cada nuevo proyecto es una relación. Al comienzo puede ser incomodo o acartonado, pero, a medida que se suman las obturaciones nos vamos sintiendo más cómodos, con más movilidad y lo más importante: nos acercamos más. Una vez en este punto, la relación se vuelve más cómoda y natural. Al final, los proyectos acaban (más de lo que nos gustaría). No porque sintamos que está realmente completos sino porque ya no pueden dar más. De alguna manera, es una relación que se desvanece. ¿Es triste? Sí. ¿Satisfactorio? También. Existe el placer de haber vivido algo que si no fuera por la fotografía no hubiera sucedido, y que, a partir de ella se creó algo nuevo. Una imagen, una relación, una experiencia.

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Fotografo destacado: Bruce Gilden

GildenBuena parte del trabajo fotográfico se basa en la actitud. Cada proyecto te pide cierta cantidad y tipo de actitud. Sin duda, eso es algo que a Bruce Gilden le sobra. Es un fotógrafo que llevó la máxima de Robert Capa de que “si tu foto no es suficientemente buena es porque no estás suficientemente cerca” a la calle y a nuevos niveles. Él se da cuenta de que es reconocido como un fotógrafo que toma imágenes muy cercanas y admite que cada vez se acerca más.

Bruce Gilden nació y se crió en Brooklyn, lo que, al parecer, lo marco profundamente como persona y como fotógrafo. Desarrolló un profundo interés por la gente. Seguramente la diversidad social y étnica de Nueva York tuvo una buena participación en ello.

La fotografía de Gilden está plagada de personajes interesantes, curiosos, pintorescos y bellos a su propia manera. Se podría decir que incluso hay una extraña y silente intimidad entre Gilden y sus sujetos a pesar de que no conoce a la mayoría personalmente (me atrevería a decir que no conoce a ninguno). Esta intimidad se ve especialmente reflejada en su trabajo hecho en las calles de Manhattan, en las que por un instante saca a la gente de su ensimismamiento urbano con la cámara y su flash.

Sus imágenes parecieran tener un aspecto ligeramente teatral y en cierto modo desprenden a las personas de su entorno. Las fotos de Bruce Gilden parecen una especie de limbo suspendido, un espacio creado en la que solo existe el personaje y, de manera indirecta, el fotógrafo.

Este video muestra a Gilden trabajando en Manhattan (Fabuloso)

Portafolio de Magnum

iPhone: La polaroid/Holga/Lomo del digital

Edificio MacaracuayÚltimamente me encuentro sumamente fascinado por la fotografía que sale de herramientas como la Polaroid, las cámaras Holga o la Lomo. Son formatos o cámaras que proveen de un tipo de imagen muy característico cada uno. Estos estilos se deben principalmente a que estas cámaras son, en realidad, muy limitadas en sus capacidades para procesar la imagen correctamente. En otras palabras, son cámaras sumamente defectuosas que crean un estilo de imagen muy icónico y especial.

Sin embargo, estas maquinitas ya están por desaparecer por la llegada de digital (aunque debo destacar que pareciera haber un creciente grupo de entusiastas de estas cámaras tradicionales). Polaroid ya no produce la famosa película instantánea y Holga y Lomo cada vez son menos conocidas a pesar de que son piezas realmente baratas.

A pesar de ello, una de las ventajas del digital es que puede mutar y reproducir efectos visuales del pasado. Habrá quien desestime esta idea por falta de autenticidad. Incluso a mi me cuesta un poco digerirlo pero se puede ver como una ventaja.

Recientemente obtuve un iPhone y estuve experimentando con la cámara que viene incorporada al celular. Los primeros resultados fueron los que se espera de un celular con cámara. Imágenes muy lejanas de ser perfectas. Pero luego de ver varias veces las imágenes tomadas y averiguar sobre algunas aplicaciones fotográficas que se pueden instalar en el teléfono caí en cuenta de que el iPhone (y quizás los celulares en general) podrían representar lo que Holga, Polaroid y Lomo representaron en el pasado. Hasta logra imitarlos en cierta medida.

Una cosa que comparten Lomo, Holga y Polaroid con el iPhone es que tienen una firma visual si se quiere. Uno ve una Polaroid e inmediatamente sabe de que tipo de imagen se trata, pero además representan una época, un lugar, un tipo de atmósfera particular, una intimidad… Presiento que las imágenes digitales tomadas por estos teléfonos incrementarán esa capacidad evocativa que poseen los medios analógicos con los que se le comparan acá en el futuro. Les voy a dejar algunas imágenes que tomé con el iPhone y una aplicación que se llama Shakeit que busca imitar a la Polaroid. No es lo mismo pero se acerca a la sensación de tomar con esa querida película instantánea.

Virgen de Fátima paseando por El Paraíso

Hace poco estuve en una celebración organizada por la comunidad portuguesa de El Paraíso en Caracas. Es una mezcla de festival/procesión en la que se le hace homenaje a la virgen de Fátima. Les dejó algunas imágenes del evento.

Estoy vivo y hago una pequeña reseña

Pero si estaba perdido. He tenido problemas con mi computadora. Haré todo lo posible por ir escribiendo artículos y sobre todo reseñas que son más fáciles en esta situación. Por los momentos, les dejo esta reseña sobre un homenaje que le hizo el blog de fotografía del New York Times a la Polaroid. No podía faltar en este blog que tiene esa debilidad por la película instantánea. Disfrútenlo que tiene muchísimas fotos.

Entre la lentitud y la inmediatez

Luego de estar un largo rato ojeando el nuevo blog de NYT, me quedé pensando en uno de los post: Essay: Slow photography in an instantaneous age (Fotografía lenta en una era instantánea). Más allá de las imágenes, que son increíblemente bellas, una de las cosas que más me interesó fue lo que el fotógrafo escribió sobre el proyecto y el método para hacerlas.

Fred R. Conrad, el fotógrafo, explica cuáles son la cualidades que tiene la fotografía de gran formato. Pero, no habla de las cualidades técnicas propiamente, sino de cómo trabajar en ese formato permite al fotógrafo experimentar cosas distintas, y, que a larga, le permiten profundizar en su tema fotográfico y ver nuevas cosas.

Es cierto que una de las grandes ventajas del uso de la película es el hecho de que obliga al fotógrafo a ser más disciplinado y a ser más observador. Sin embargo, creo que, si bien el tipo de herramienta que se use influye, realmente depende del fotógrafo. Pongo como ejemplo mi caso. Yo comencé a usar el soporte digital recientemente. No voy a negar que hay una serie de ventajas que he empezado a disfrutar con el formato digital. Aún así, he estado tratando de no perder la disciplina y el rigor de un fotógrafo analógico. Sí, la foto se puede acomodar luego pero prefiero que esté lo más cercano a la perfección a la hora de la toma. Me gusta que la fotografía sea lo más directa posible sin cerrarme a las posibilidades que da el post-procesado digital. Una de las cosas que sí extraño de la película, además del tiempo pasado en el laboratorio, es la emoción de la expectativa cuando estamos por revelar un negativo. En ese sentido, he llegado a un punto donde estoy por comenzar a inhabilitar la pantalla de mi cámara digital para que no me muestre la imagen que acabo de tomar. Empiezo a entender aquello de que mirar la pantalla después de tomar la foto hace que puedas perderte una buena foto. Y en cuanto a lo de ser observador, creo que es difícil dejar de serlo después de varios años con película.

Quiero destacar que sigo siendo un gran fanático del film a pesar de que ya no lo uso tan a menudo. Y también que soy un gran admirador del medio y gran formato que siempre me ha dado mucha curiosidad y lamentablemente no he tenido la oportunidad de utilizar. Al final, cada vez me convenzo más que las diferencias de importancia entre el analógico y el digital tienen más que ver con el proceso creativo y personal del fotógrafo que con aspectos técnicos.

Blog de periodismo fotográfico, videográfico y visual del NYT

El New York Times lanzó un nuevo blog sobre “periodismo visual”. Es básicamente un fotoblog con historias de algunos de los fotógrafos que colaboran con el periódico. Como es costumbre, el NYT nos presenta una publicación de calidad superior, con imágenes de gran tamaño y con historias que, en su gran mayoría, son fabulosas. No he podido dejar de verlo desde que lo abrí. Estoy seguro que a muchos de ustedes les sucederá lo mismo. ¡Disfrútenlo!