Fotografo destacado: Bruce Gilden

GildenBuena parte del trabajo fotográfico se basa en la actitud. Cada proyecto te pide cierta cantidad y tipo de actitud. Sin duda, eso es algo que a Bruce Gilden le sobra. Es un fotógrafo que llevó la máxima de Robert Capa de que “si tu foto no es suficientemente buena es porque no estás suficientemente cerca” a la calle y a nuevos niveles. Él se da cuenta de que es reconocido como un fotógrafo que toma imágenes muy cercanas y admite que cada vez se acerca más.

Bruce Gilden nació y se crió en Brooklyn, lo que, al parecer, lo marco profundamente como persona y como fotógrafo. Desarrolló un profundo interés por la gente. Seguramente la diversidad social y étnica de Nueva York tuvo una buena participación en ello.

La fotografía de Gilden está plagada de personajes interesantes, curiosos, pintorescos y bellos a su propia manera. Se podría decir que incluso hay una extraña y silente intimidad entre Gilden y sus sujetos a pesar de que no conoce a la mayoría personalmente (me atrevería a decir que no conoce a ninguno). Esta intimidad se ve especialmente reflejada en su trabajo hecho en las calles de Manhattan, en las que por un instante saca a la gente de su ensimismamiento urbano con la cámara y su flash.

Sus imágenes parecieran tener un aspecto ligeramente teatral y en cierto modo desprenden a las personas de su entorno. Las fotos de Bruce Gilden parecen una especie de limbo suspendido, un espacio creado en la que solo existe el personaje y, de manera indirecta, el fotógrafo.

Este video muestra a Gilden trabajando en Manhattan (Fabuloso)

Portafolio de Magnum

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La significación del encuadre en la plaza de Tienanmen

Stuart-Franklin-Tienanmen-005Siempre es interesante cuando un fotógrafo habla sobre la historia detrás de una foto y del momento de su toma. Esto se incrementa si el caso es una foto que quedó en la historia tanto del mundo como de la fotografía. Me crucé con este artículo en el que Stuart Franklin habla de cómo fue que llegó a tomar la famosa foto del estudiante, que armado solamente con lo que parecen bolsas de mercado, se enfrenta a una fila de imponentes tanques de guerra que se acercaban a la plaza de Tienanmen.

Mientras leía el artículo, recordaba una clase que di este miércoles a unos alumnos de periodismo escolar de Aldea sobre la fotografía y el periodismo. Dentro del contenido del taller estaba el encuadre. Como sabemos, lo que está fuera del encuadre no existe desde el punto de vista fotográfico. Entonces, Imaginemos por un momento que solamente tenemos una imagen para decir lo que queremos. No se nos permitirá hablar o escribir sobre la foto o lo que implicó tomarla. No nos quedaría otra opción que ser muy cuidadosos y disciplinados en cuanto a la composición de nuestra fotografía. Sin embargo, no hace falta imaginarnos eso. Los fotógrafos debemos ser así. Lamentablemente, sobran los fotógrafos con aspiraciones de operador de ametralladora que disparan sin siquiera ver que fotografían.

Volviendo a la fotografía de la plaza de Tienanmen, esa fotografía quizás por sí sola no nos da detalles sobre dónde sucedió o qué sucedió propiamente. A pesar de ello, la fotografía es sumamente universal. Un sólo ser humano se enfrenta a una fila de tanques diseñados para la destrucción. El espíritu humano frente a la maquinaria bélica. Ahí está la importancia del encuadre para un fotógrafo. Sólo hizo falta colocar a esos elementos dentro del encuadre. Me atrevo a especular al decir que quizás Franklin tenía visión de la plaza misma, “donde estaba ocurriendo la historia”. Aún así, él prefirió fijarse en un evento que, si bien no era la historia central, decía mucho más de lo que quizás podía expresar la imagen de los estudiantes concentrados en la plaza. Esto, sin considerar el gran valor que tiene la imagen dada las restricción que había impuesto el régimen chino a los periodistas.

Yo sabía poco más de lo que se ve en la imagen hasta que leí el artículo. Básicamente, se conjugaron todos los elementos para que la foto fuera tomada. Entre esos elementos estoy contando el instinto del fotógrafo de saber que algo estaba pasando en frente de él, a pesar de no ser en las condiciones idóneas y de que él en primer lugar no estaba seguro de tener una imagen que se convertiría en una foto tan representativa.

Sin visualización no hay fotografía

Misterio en la cuevaMe topé con este pequeño artículo de The Spinning head que habla brevemente sobre la visualización dentro de la fotografía. El post me hizo recordar que en los años que he estudiado en el Núcleo Fotosensible se ha hecho muchísimo énfasis en la visualización. Asumo que en todas las escuelas es así.  La imagen se hace (visualiza) en la cabeza y luego se toma. La prueba más clara la tuve cuando participé en el curso de fotografía invidente. La visualización es el arma más poderosa que tienen los fotógrafos ciegos y videntes por igual.

La visualización ha caído cada vez más en desuso por el hecho de que las cámaras “hacen todo por uno” y, como dice Asim Rafiqui en The Spinning head, las interminables posibilidades del “eso se deja para post-producción”. Sí, la tecnología ha abierto muchas puertas pero una cámara, por ejemplo, no sabe encuadrar o cuál es el momento ideal para disparar. Quien utiliza el autofoco o dispara en ráfaga se aleja cada vez más de lo que significa ser un verdadero fotógrafo. En esos casos se delegan habilidades fundamentales del arte a un aparato.

Hay quien argumentará que la fotografía es el acto de oprimir el botón disparador. Pienso que eso es caer en simplismos. Fotografíar es un proceso. Es la investigación previa cuando te embarcas en un proyecto documental. Es el estudio de recursos plásticos, pictoricos y fotosensibles a la hora de una serie creativa. Oprimir el botón disparador es fotografíar pero es sólo una parte. Es la ejecución de todo los que se pensó e investigó para llegar al momento donde tienes la imagen que quieres captar frente del fotógrafo.

Fotógrafo de la semana: Constantine Manos

Constantine ManosConstantine Manos, fotógrafo de Magnum, ha sido uno de los fotógrafos contemporáneos que mejor ha logrado captar la idiosincrasia de los lugares en donde ha estado. Norteamericano de origen griego, Manos ha publicado libros como The Bostonians y Athenians en los que se explora una especie de mezcla entre el concepto de fotografía socio-cultural con la espontaneidad de la fotografía de calle. El fotógrafo ha trabajado casi toda su carrera en blanco y negro. Sin embargo, uno de sus trabajos más excepcionales es American color donde expone lo más pintoresco y extraño de la sociedad norteamericana usando el recurso del color de manera magistral. Les dejo un par de enlaces para que puedan ver su trabajo:

Magnum Photos

Constantine Manos