iPhone: La polaroid/Holga/Lomo del digital

Edificio MacaracuayÚltimamente me encuentro sumamente fascinado por la fotografía que sale de herramientas como la Polaroid, las cámaras Holga o la Lomo. Son formatos o cámaras que proveen de un tipo de imagen muy característico cada uno. Estos estilos se deben principalmente a que estas cámaras son, en realidad, muy limitadas en sus capacidades para procesar la imagen correctamente. En otras palabras, son cámaras sumamente defectuosas que crean un estilo de imagen muy icónico y especial.

Sin embargo, estas maquinitas ya están por desaparecer por la llegada de digital (aunque debo destacar que pareciera haber un creciente grupo de entusiastas de estas cámaras tradicionales). Polaroid ya no produce la famosa película instantánea y Holga y Lomo cada vez son menos conocidas a pesar de que son piezas realmente baratas.

A pesar de ello, una de las ventajas del digital es que puede mutar y reproducir efectos visuales del pasado. Habrá quien desestime esta idea por falta de autenticidad. Incluso a mi me cuesta un poco digerirlo pero se puede ver como una ventaja.

Recientemente obtuve un iPhone y estuve experimentando con la cámara que viene incorporada al celular. Los primeros resultados fueron los que se espera de un celular con cámara. Imágenes muy lejanas de ser perfectas. Pero luego de ver varias veces las imágenes tomadas y averiguar sobre algunas aplicaciones fotográficas que se pueden instalar en el teléfono caí en cuenta de que el iPhone (y quizás los celulares en general) podrían representar lo que Holga, Polaroid y Lomo representaron en el pasado. Hasta logra imitarlos en cierta medida.

Una cosa que comparten Lomo, Holga y Polaroid con el iPhone es que tienen una firma visual si se quiere. Uno ve una Polaroid e inmediatamente sabe de que tipo de imagen se trata, pero además representan una época, un lugar, un tipo de atmósfera particular, una intimidad… Presiento que las imágenes digitales tomadas por estos teléfonos incrementarán esa capacidad evocativa que poseen los medios analógicos con los que se le comparan acá en el futuro. Les voy a dejar algunas imágenes que tomé con el iPhone y una aplicación que se llama Shakeit que busca imitar a la Polaroid. No es lo mismo pero se acerca a la sensación de tomar con esa querida película instantánea.

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Estoy vivo y hago una pequeña reseña

Pero si estaba perdido. He tenido problemas con mi computadora. Haré todo lo posible por ir escribiendo artículos y sobre todo reseñas que son más fáciles en esta situación. Por los momentos, les dejo esta reseña sobre un homenaje que le hizo el blog de fotografía del New York Times a la Polaroid. No podía faltar en este blog que tiene esa debilidad por la película instantánea. Disfrútenlo que tiene muchísimas fotos.

Entre la lentitud y la inmediatez

Luego de estar un largo rato ojeando el nuevo blog de NYT, me quedé pensando en uno de los post: Essay: Slow photography in an instantaneous age (Fotografía lenta en una era instantánea). Más allá de las imágenes, que son increíblemente bellas, una de las cosas que más me interesó fue lo que el fotógrafo escribió sobre el proyecto y el método para hacerlas.

Fred R. Conrad, el fotógrafo, explica cuáles son la cualidades que tiene la fotografía de gran formato. Pero, no habla de las cualidades técnicas propiamente, sino de cómo trabajar en ese formato permite al fotógrafo experimentar cosas distintas, y, que a larga, le permiten profundizar en su tema fotográfico y ver nuevas cosas.

Es cierto que una de las grandes ventajas del uso de la película es el hecho de que obliga al fotógrafo a ser más disciplinado y a ser más observador. Sin embargo, creo que, si bien el tipo de herramienta que se use influye, realmente depende del fotógrafo. Pongo como ejemplo mi caso. Yo comencé a usar el soporte digital recientemente. No voy a negar que hay una serie de ventajas que he empezado a disfrutar con el formato digital. Aún así, he estado tratando de no perder la disciplina y el rigor de un fotógrafo analógico. Sí, la foto se puede acomodar luego pero prefiero que esté lo más cercano a la perfección a la hora de la toma. Me gusta que la fotografía sea lo más directa posible sin cerrarme a las posibilidades que da el post-procesado digital. Una de las cosas que sí extraño de la película, además del tiempo pasado en el laboratorio, es la emoción de la expectativa cuando estamos por revelar un negativo. En ese sentido, he llegado a un punto donde estoy por comenzar a inhabilitar la pantalla de mi cámara digital para que no me muestre la imagen que acabo de tomar. Empiezo a entender aquello de que mirar la pantalla después de tomar la foto hace que puedas perderte una buena foto. Y en cuanto a lo de ser observador, creo que es difícil dejar de serlo después de varios años con película.

Quiero destacar que sigo siendo un gran fanático del film a pesar de que ya no lo uso tan a menudo. Y también que soy un gran admirador del medio y gran formato que siempre me ha dado mucha curiosidad y lamentablemente no he tenido la oportunidad de utilizar. Al final, cada vez me convenzo más que las diferencias de importancia entre el analógico y el digital tienen más que ver con el proceso creativo y personal del fotógrafo que con aspectos técnicos.

La significación del encuadre en la plaza de Tienanmen

Stuart-Franklin-Tienanmen-005Siempre es interesante cuando un fotógrafo habla sobre la historia detrás de una foto y del momento de su toma. Esto se incrementa si el caso es una foto que quedó en la historia tanto del mundo como de la fotografía. Me crucé con este artículo en el que Stuart Franklin habla de cómo fue que llegó a tomar la famosa foto del estudiante, que armado solamente con lo que parecen bolsas de mercado, se enfrenta a una fila de imponentes tanques de guerra que se acercaban a la plaza de Tienanmen.

Mientras leía el artículo, recordaba una clase que di este miércoles a unos alumnos de periodismo escolar de Aldea sobre la fotografía y el periodismo. Dentro del contenido del taller estaba el encuadre. Como sabemos, lo que está fuera del encuadre no existe desde el punto de vista fotográfico. Entonces, Imaginemos por un momento que solamente tenemos una imagen para decir lo que queremos. No se nos permitirá hablar o escribir sobre la foto o lo que implicó tomarla. No nos quedaría otra opción que ser muy cuidadosos y disciplinados en cuanto a la composición de nuestra fotografía. Sin embargo, no hace falta imaginarnos eso. Los fotógrafos debemos ser así. Lamentablemente, sobran los fotógrafos con aspiraciones de operador de ametralladora que disparan sin siquiera ver que fotografían.

Volviendo a la fotografía de la plaza de Tienanmen, esa fotografía quizás por sí sola no nos da detalles sobre dónde sucedió o qué sucedió propiamente. A pesar de ello, la fotografía es sumamente universal. Un sólo ser humano se enfrenta a una fila de tanques diseñados para la destrucción. El espíritu humano frente a la maquinaria bélica. Ahí está la importancia del encuadre para un fotógrafo. Sólo hizo falta colocar a esos elementos dentro del encuadre. Me atrevo a especular al decir que quizás Franklin tenía visión de la plaza misma, “donde estaba ocurriendo la historia”. Aún así, él prefirió fijarse en un evento que, si bien no era la historia central, decía mucho más de lo que quizás podía expresar la imagen de los estudiantes concentrados en la plaza. Esto, sin considerar el gran valor que tiene la imagen dada las restricción que había impuesto el régimen chino a los periodistas.

Yo sabía poco más de lo que se ve en la imagen hasta que leí el artículo. Básicamente, se conjugaron todos los elementos para que la foto fuera tomada. Entre esos elementos estoy contando el instinto del fotógrafo de saber que algo estaba pasando en frente de él, a pesar de no ser en las condiciones idóneas y de que él en primer lugar no estaba seguro de tener una imagen que se convertiría en una foto tan representativa.

Un fin. Dos soportes

en-el-gimnasioHace poco tuve una discusión con mi amiga y colega Erika sobre el uso del color y el blanco y negro dentro de una misma serie. Erika es una fotógrafa que se dedica exclusivamente a la fotografía de color (pueden ver algo de su trabajo acá). De hecho, una imagen de Erika suele caracterizarse por tener colores bastante saturados y un nivel considerable de contraste. Ella me comentaba que no entendía cómo yo podía usar ambos soportes en el mismo proyecto. Esto me llamo mucho la atención dado a que el viejo dilema entre la fotografía a color y la blanco y negro estaba implícito en esa conversación.

Una de las cosas que más me sorprendió fue el hecho de que un trabajo en ambos soportes le causara tanto choque visual. Hay que decir que Erika (así como yo) entra dentro del grupo de fotógrafos que dan por sentado el uso de cualquiera de los dos soportes. El uso de color o b/n ya estaba más que establecido cuando cualquiera de los dos comenzamos con la cámara. El tema de cuál soporte se debe usar ya tenía sus años. Sin embargo, esa conversación me hizo recordar que una gran mayoría de fotógrafos se especializan en uno de los dos tipos de fotografías. O eres fotógrafo a color o a b/n.

Lucha diariaEn lo personal considero que si alguien quiere ser un fotógrafo completo debe saber utilizar ambos soportes a la perfección. Ernst Haas, quién fue un gran fotógrafo en ambos soportes, comentaba que en muchos fotógrafos se especializaba con uno de los soportes por su inhabilidad en manejar ambos correctamente. Haas decía, “no se debe juzgar a un fotógrafo por el tipo de película que usa sino por cómo la usa”. Otro fotógrafo, Rodrigo Benavides, compartía algunas de sus ideas al respecto y sus comentarios van muy de la mano con lo que explicaba Haas. Para Benavides “es una cuestión de contenidos. El soporte debe servir a un propósito. Hay que esmerarse en entender para qué usas un soporte y por qué lo usas”.

Yo pensaba que una discusión sobre este tema estaba ya desactualizada dado a la estabilización en el uso de tanto b/n y color. Sin embargo, pareciera que temas como este siempre están renovándose a sí mismos. Con la entrada de la fotografía al mundo digital pareciera que la pregunta de “cuál rollo usar” ya no está presente. Pero esa pregunta ha demostrado ser solamente una extensión de lo que realmente debe pasar por la mente del fotógrafo a la hora de disparar la cámara: “¿qué necesito para hacer de esta imagen una buena foto?

El desvanecimiento del encanto de la Polaroid

En Febrero de 2008, y con la revolución que fotográfía digital trajo consigo, Polaroid Corporation anunciaba que cesaba la producción de película instantánea. La imagen fotográfica de efecto inmediato encontró por fin un rival con el que no pudo competir: la imagen digital. Sin embargo, hay algo que la fotografía a base de píxeles no podrá sustituir. La película Polaroid representaba la instante captado una sola vez. Cuando una fotografia era tomada con una camara instantánea, esa imagen terminaba siendo la única muestra tangible del momento dado a que no se podía reproducir o hacer una copia identica en el mismo formato (al menos no de la misma manera en que se tomó). Un beso, una reunión con amigos o simplemente algo curioso que conseguimos en la calle quedaría plasmado solamente en esa pequeña imagen de colores palidos. La buena noticia es que existen varios grupos haciendo campaña para resucitar la instantánea. La gente de www.savepolaroid.com promueve la reincorporación de este tipo de película al mercado a través de su página. Y, al parecer, el esfuerzo más grande que se está haciendo por la causa es el caso de Impossible proyect liderado por Florian Kaps que llegó hasta comprar la maquinaria e intalaciones de película Polaroid cerradas en Amsterdam con la intención de reiniciar la producción en colaboracion con Ilford. Parece ser que el mundo de la fotografía no ha perdido esta preciosa herramienta del todo. Ciertamente, el film no ha perdido quien confíe en ella.