Un par de reglas poco comunes

Desde hace tiempo digo que la única regla en la fotografía es que no hay reglas. Obviamente hay un montón de reglas que deberíamos conocer y dominar para luego ver si es necesario romperlas para lograr contar esa historia que queremos contar o lograr esa estética que queremos lograr.

El otro día caminaba por la ruta de siempre hacia el trabajo y veo a una pareja tomando una foto al monumento del soldado que está en la Plaza del Cascorro en Madrid. Automáticamente recordé a Rodrigo Benavides, el responsable de algo así como el 80% de mi formación fotográfica. 

En muchas de sus clases, hacía bastante énfasis en tener cuidado con fotografiar monumentos y en especial el cómo las fotografiamos. Su argumento era que, dependiendo de cómo lo hiciéramos la foto, lograríamos una pieza propia o, por el contrario, una simple documentación del monumento y posiblemente una reproducción más de una imagen que ya se ha hecho miles (o millones) de veces.

Otra de las normas singulares que más recuerdo tiene que ver con la publicidad y las marcas comerciales. Siempre nos sugería que evitáramos captar algún anuncio o el empaque de alguna marca en nuestras fotos. De hecho, alguna vez descartó una u otra foto que tuviera potencial por el hecho de que una marca se haya colado en el encuadre. Por supuesto que para esta norma también tenía argumentación. Decía que las marcas y sus logotipos están diseñados para atraer la atención. Eso, en una foto, tiene el potencial de estropear la composición y que el punto de atención de la foto pierda protagonismo.

Son dos normas muy singulares que yo aplico cuando hago fotos también. Quizás no tan estrictamente como Rodrigo (hasta ahora, no he conocido a otro fotógrafo tan disciplinado como él) pero creo que son dos cosas a tomar en cuenta en la fotografía documental.

GAS

A los fotógrafos nos gustan los “juguetes”. En mayor o menor medida nos obsesiona el equipo (que tenemos y sobre todo el que no). Ver la última cámara de nuestro fabricante favorito y pasar horas leyendo reseñas es algo que creo que hemos hecho todos. Eric Kim lo llama GAS (Gear Adquisition Syndrome). Algo así como Síndrome de adquisición de equipo (SAE).

No es realmente un problema tenerlo pero sin duda hay que mantenerlo a raya. Cuando pasamos más tiempo mirando equipo que deseamos que tomando fotos y familiarizándonos con el que tenemos es cuando sabemos que tenemos un problema.

Como el mismo Eric Kim ha escrito un artículo bastante extenso al respecto dejo el enlace con la traducción. http://www.microsofttranslator.com/bv.aspx?from=&to=es&a=http%3A%2F%2Ferickimphotography.com%2Fblog%2F2012%2F03%2F04%2F10-tips-on-how-to-cure-yourself-of-gas-gear-acquisition-syndrome%2F

Probar otros géneros

Normalmente nos dedicamos a un solo tipo o estilo de fotografía. Moda, documental, publicitaria, naturaleza son alguna de las categorías más habituales. Si bien creo que uno debe tratar de profundizar lo máximo posible en la que uno elija, no está de más explorar alguna de las otras. Hace poco me dio por probar algo de fotografía de paisaje y/o naturaleza. Jamás había intentado hacerla y no es mi intención especializarme como paisajista. Sin embargo, considero que fue una muy buena experiencia. El enfoque y el ritmo son distintos a otras cosa que he hecho.

 

Ciudades fotogénicas

El otro día alquilé en Vimeo on demand una película que se llama Everybody street. Es un documental sobre varios (muchos) fotógrafos de calle que han retratado NY. Mientras la veía pensaba en cómo era posible que Nueva York fuera una ciudad tan fotogénica. Llegué a la conclusión de que no es porque sea fotogénica (que lo es) sino que en ella vive mucho talento para retratarla. Elliot Erwitt, Bruce Gilden, Boogie, Joel Meyerowitz, son sólo alguno de los pesos pesados que han fotografiado la ciudad y ésta, en buena parte, los han convertido en los grandes nombres que son.

Por supesto que existen otros factores que influyen en que sea una de las ciudades con mayor número de buenas fotos y que la describan tan bien. La actitud de la gente, el mismo espíritu de la ciudad, la legislación se pueden contar entre esos factores.

¿Pueden otras ciudades siquiera comenzar ese camino ya muy recorrido por NY, París o Londres? ¿Puede Madrid entrar en esa categoría? Fotogénica es. ¿Tiene talento? Yo creo que sí, sólo falta que muestre interés y necesidad de demostrar cariño por la ciudad. De momento, ya vemos talleres sobre Street photography en algunas escuelas de fotografía y algunas iniciativas particulares que encontramos en la web o en Instagram. Yo por mi parte pretendo hacer mi contribución.

 

 

Llegando cuando todo se termina

Hace un par de meses, en el taller de Matías Costa en la escuela Lens, hablábamos de la importancia de cerrar los proyectos. Poco sospechaba yo que ese taller propiciaría el fun del proyecto que estaba trabajando. En especial, porque la intención era justo lo contrario: desarrollarlo más aún.

Llegando cuando todo se termina empezó en el 2010. Coincidió con mi llegada a España. Es sobre la soledad tratada en primera persona y no tenía ese nombre. La soledad era algo que personalmente venía inquietándome desde hacía un tiempo, sólo que esta vez la iba a tratar desde mi punto de vista.

Solamente la terquedad y el miedo a enfrentar el proyecto lo alargaron en el tiempo. Hace una semanas comencé a preguntarme si a lo mejor habría que cerrarlo. Decidí que sí.

La primera consecuencia fue casi instantánea: vinieron nuevos proyectos a la mente. Ha sido como Llegando cuando todo se termina, la obsesión por él, fuera un tapón que no me dejaba ver otras ideas de proyectos. Nada más tenía que desprenderme de él.

No considero que LCTST  esté terminado. Creo que sencillamente había que cerrarlo porque en realidad no iba a estar terminado nunca.

Dejo aquí la que decidí iba a ser la última edición del proyecto.

 

Violencia por naturaleza

Desde que hice el taller con Matías Costa, tengo una idea que revolotea en mi cabeza: la violencia innata de la fotografía. No se refiere a cómo vemos violencia en las fotos de lugares en conflicto sino es sobre cómo la fotografía “roba” un momento de la realidad que se suponía que debía desvanecerse en el tiempo. Realmente no sé si fue que se mencionó en el taller o si fue que lo leí en uno de los textos que me mandó Matías algunos días después. Semanas después encontre algo que me recordó la idea. Estaba justo al comienzo del segundo capítulo de La resistencia de Ernesto Sábato.

 

“Después de recorrer durante horas la imponente quebrada de Humahuaca hemos regresado a la antigua ciudad de Salta, tan hermosa en otro tiempo, hoy casi irreconocible, plagada de letreros y de edificios modernos que han roto la belleza de sus calles coloniales. Ya nada va quedando, como si nadie la mirara , aristócrata ciudad de Salta, como si también a ella le hubiera llegado este desencanto moderno que en nada pone empeño, que construye las casas para que se deshagan al día siguiente, ya sin frentistas, ni viejos herreros”, Ernesto Sábato.

 

“Ya nada va quedando”, dice al hablar de Salta que va perdiendo sus vistas tradicionales. Soy de los que le aterra perder lo que tiene. Incluyo las memorias. Siento que esa, también, es la preocupación de Sábato en ese párrafo.

 

Entonces, ¿no está justificada esa violencia de la fotografía? ¿Es demasiado crimen robarle instantes a la realidad para que podamos consolarnos con una extensión del tiempo expresada en imagen? Creo que he encontrado otra de las razones por las que siento tanta atracción por la fotografía. Me permite arrancar un pedacito de la realidad de la que soy testigo.

 

Me viene otra referencia a la cabeza.

 

“I’ve… seen things you people wouldn’t believe… Attack ships on fire. I watched c-beams glitter in the dar near the Tanhäuser gate. All those… moments… will be lost in time, like tears… in… rain. Time… to die…”, Blade Runner.

 

“Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: Naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”, Blade Runner

 

En la película, este sentimiento lo expresa un replicante, en teoría inhumano, y que, sin embargo, es capaz de expresar un sentimiento tan humano.

 

Un par de imágenes que me sugieren este sentimiento:

 

 

“El reto no es fotografiar un lugar nuevo sino uno viejo de manera novedosa”

La frase que titula este post fue una de las primeras que leí cuando empezaba a estudiar fotografía. También es una de las que más me impactó. Lo que lamento es que no recuerdo de quién era. Hace unos días la recordé porque me topé con una especie de representación real de ella mientras revisaba el blog de Chase Jarvis. ¿Qué les parece?